lunes, 13 de abril de 2009

A favor del viento


Saber escuchar el sonido del viento jugando con las olas, tempestad aislada en un mar embraevecido sólo para ti, porque nadie más conoce ese rincón aislado del paseo, ese espacio que susurra contra el acantilado los secretos más silenciosos del mundo,
guardados en una botella imaginaria y lanzados al vacío con la mente. De punta a punta, nadar y respirar bajo la corriente.

Con las luces del faro


Escenas en un cajón desastre lleno de arena y mojado por un atardecer que encoge lejos de la costa. Apuntes desgastados por miradas bañadas de espuma, un chubasquero teñido por esa lluvia que no cae salvo ayer mientras el cristal de la ventana se quedaba sin cerrar. Girar la llave y volver a empezar con los ojos clavados en tu interior, en caracolas, rocas y cuevas.

miércoles, 8 de abril de 2009

Tu nombre en cualquier dial


Apagar el despertador y dejar aparcada la rutina sobre la mesilla de noche. Coger una mochila vacía y llenarla con un libro en blanco y un cuaderno mojado para no olvidarte de escribir qué se siente al tocar arena con la mirada, dibujar en el infinito sentimientos de papel, atravesar kilómetros, y pensar que, aunque no sepa de ti, tengas claro que estoy bien. Respirar aire de mañana y acelerar por la autopista mientras la noche te da la bienvenida...

Sin palabras sí hay mensaje


Un gesto camuflado entre la gente que te mira, huir pero seguir mirando, escapar pero volver, perfilar una idea fuera de la vorágine de esta ciudad que te atrapa porque quieres, compartir el deseo de un paréntesis fugaz, intenso, con miles de kilómetros entre sí, de punta a punta, pero con un pensamiento cruzado en algún minuto del día más largo... La última batería del día se olvidó de enchufarse, off ¿?

jueves, 2 de abril de 2009

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Un paréntesis al mundo y un reto que ayuda a respirar 24 horas al día, pase lo que pase...

Un mensaje lanzado al viento


Contar los segundos que atraviesan una cuerda floja, quedarse colgado de un sentimiento encadenado, evitar que el tiempo se alíe con el olvido, una historia de mirada tatuada en la retina y una línea que se escapa entre las manos...

miércoles, 1 de abril de 2009

Sin dar la vuelta al reloj


Saber y pensar de una manera que nadie entiende, hipnotizar con un sueño decenas de sensaciones especiales, derrapar con una mirada transparente y desaparecer a tu lado para gritar que sólo son kilómetros. Es más sencillo atrasar el reloj y que una hora sean dos, así las luces de un atardecer sin aire escribirán entre líneas incontables modos de no dejarte atrás.