jueves, 14 de abril de 2011

Contando en silencio...

Juguetes, fragamentos de tiempo, inocencia diluida, miradas vacías, reflejos en el espejo, jirones de cartón, recuerdos enlatados, hielo derretido, unas manos abiertas, abrazos inocuos, sonrisas despiertas, maletas cerradas a pie de aeropuerto, llamadas perdidas, cerrojos, candados, puertas blindadas...

martes, 12 de abril de 2011

Alternativas, sólo alternativas

Maneras de robarte el tiempo al viento. Maneras de sentir que el reloj te deja pequeño. Maneras de leer entre las líneas de los adoquines del suelo. Maneras de expresarse mirando al infinito. Maneras de rehuir los instantes más fugaces de un atardecer. Maneras de despegar la silicona de los recuerdos. Maneras de perfilar la seguridad de un cuento. Maneras, simplemente maneras...

jueves, 7 de abril de 2011

Ciudades convertidas

Noches largas, oscuridad destronada por los miedos que se escapan de todos esos balcones que, por unas horas, no pueden dormir. Nubes cercanas, niebla lejana. Susurros, confesiones entre robles, hayas y pinos. Secretos lanzados al viento, palabras que vienen y van, que se escuchan, se sobreentienden y se confunden. Mensajes codificados por un abrazo cuando el día se apaga, por la certeza de un instante sencillo, por la elegancia de algunos sueños cruzados, por la ironía del juego del escondite, por las pesadillas de ojos despiertos. Sentimientos encontrados por la ciudad.

Música entre auriculares

Acordes quemados entre las ondas de la radio. Notas sin precisión, melodías agrias, sonidos latentes dentro de cuerpos inertes. Libertad de crear en papeles de cuadernos desgastados todos los sentimientos que huyen de la llamada de las cuerdas vocales, amplitud, grandeza, solución. Una canción olvidada dentro de un pupitre, recuperada por el destino, por la mano de un amigo. Un tono que hoy se escucha como dedicatoria anónima de un autor desconocido.

sábado, 2 de abril de 2011

Horas sin compás

Una imagen difusa al otro lado de la pared. Un dibujo olvidado en una cartera de costuras desgastadas. Una foto de joven en el bolsillo de una gabardina descolorida. Un juego de niños envuelto en la madurez de quien ya se jubiló. Un reloj de cuerda que ya no repite las horas. El miedo de crecer aguarda cobijado dentro de un cuento, dentro de un relato que cada adulto escribió cuando apenas sabía qué era ser mayor.

Tinta derretida

Esencias aisladas en la barra de un bar, inocencia corrompida entre líneas sin sentido sobre decenas de servilletas arrugadas, gestos perdidos entre delirios de palabras, bolígrafos desgastados que desaparecen dejando significados ocultos, cuentos escritos mientras las miradas se pierden a través de las ventanas abiertas de una casa sin sofá, relatos incompletos, radiografías de sensaciones, hologramas irreales mientras el último premio de literatura se le escapa entre las manos...

viernes, 1 de abril de 2011

Sombras ausentes

Aprender a bailar poesía, imitar la mirada de un niño, desear todas las sonrisas que vengan de dentro, espolvorear la inocencia, suprimir la crítica indiferente, rodear los mensajes sin dueño, dibujar los sueños, hilvanar las ilusiones, sobrepasar un bordillo, vadear el miedo, inspirar, sentir, soñar, brindar, sonreir...