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jueves, 4 de diciembre de 2008

Con el humo


Pescar o darle la vuelta al jersey. Dos acciones y una manera de mirar al frente. Cumplir años, una excusa perfecta para regresar al sofá donde las charlas son interminables, a la sala donde la bebida se comparte y la coca-cola vence el pulso al segundero del reloj que vigila encima de la televisión, encendida y sin sonido. El frío se cuela por los resquicios de la ventana cuando el humo de un cigarro se consume en el alféizar y las historias de hace unos meses se hacen presentes. Cada camino marca unas pautas, riesgos, desafíos, pasos... pero cada cierto tiempo, brinda la oportunidad de detenerse en un área de servicio. Allí, se escuchan palabras que ayudan a repostar. Si el tiempo se niega a detenerse, hazlo tú.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Entre líneas...

Cientos de conversaciones se difuminan y ocultan entre el humo y la música de un bar cualquiera, ahora el de siempre. Anécdotas, experiencias, sentimientos camuflados en alcohol y buen humor, una mezcla que envalentona una ciudad con atmósfera informal. Ojos que no ven más allá de la barra, de un compañero de brindis porque esa historia, la que escucha en el silencio, merece la pena. Querer es tambalearse sin caer, cerrar los ojos y respirar, seguridad. El horizonte sucumbió tras una cerveza y mis manos aprietan fuerte una promesa, la que te protege. Quizá haya que aprender a colorear escenas de mañana con acuarelas de ayer; pero mientras, brindemos, por un guiño entre la niebla...

martes, 30 de septiembre de 2008

El mejor escondite



El reto de jugar al escondite te ponía nervioso, como cuando una ola te arrastraba sin tu permiso mar adentro creando un pulso entre lo permitido y lo prohibido. De la misma manera, con los nervios de acero, el estómago encogido y el ingenio a flor de piel, te ocultabas tras uno de los setos de tu barrio, aquel tan grande que ya no existe, y procurabas no hacer ruido mientras te buscaban por todos los rincones. Era divertido ver sin ser visto, escuchar sin ser oído, no estar pero estar, sentirte a salvo en definitiva. Por ello, hoy quiero dar las gracias a quienes siguen jugando al escondite conmigo detras de sus rincones favoritos, aunque no estén a la vista. Uno, dos, tres... ¿Jugamos? -yo también me sé esconder-